Método propio

El MCC ha probado con éxito su método a lo largo de seis décadas a nivel mundial y sigue hoy en día con más validez, siendo camino de verdadera conversión y trabajo comprometido en la obra evangelizadora por parte de los seglares.

Para la aplicación y puesta en marcha de su Método, el MCC trabaja bajo los lineamientos del Plan Pastoral que cada Obispo o Arzobispo, apruebe, sugiera u ordene para su respectiva diócesis o arquidiócesis.

Este plan debe ser estudiado y puesto en marcha en las diócesis por parte del Secretariado del MCC, respectivo. El cual deberá ser elegido por los congregantes de las diferentes Ultreyas, las cuales representan las diferentes parroquias de la diócesis. Este secretariado, que se elige por un tiempo y con unos cargos y responsabilidades bien definidos, deberá tener un domicilio, número telefónico y representantes específicos. Y tendrá como responsabilidad hacer que el movimiento funcione bajo los lineamientos del método de manera correcta. Y contará además, con por lo menos un, director o asesor Espiritual, cargo que se reserva para clérigos, en lo ideal conocedores del MCC y cursillistas activos.

 

El método se basa en tres tiempos o momentos, a partir de los cuales se monta todo el andamiaje logístico y de acción. Pero todo este método tiene como pilar filosófico,  el evangelio de Cristo, en esencia la propagación de la buena nueva por todo el mundo.

Los tres momentos del cursillo son:

  • Pre Cursillo. Se basa en él  buena parte del éxito en la aplicación de todo el engranaje. Su trabajo arranca en las Ultreyas con el estudio de un ambiente, en el cual se necesita intervenir para identificar líderes o agentes de cambio, quienes al tener la hermosa experiencia de vivir los tres días de Cursillo, puedan motivar a otros a la conversión y unirse al trabajo apostólico.     

Dentro del secretariado hay un responsable de Pre Cursillo, quien conforma un equipo con miembros de las Ultreyas. Este equipo visita y motiva a los cursillistas para la consecución de candidatos, se encarga de distribuir las aplicaciones en toda la diócesis, coordinar los tiempos de recogida de las mismas, así como de la revisión y aprobación por parte del Asesor Espiritual, confirmación telefónica o personal a los candidatos y la entrega de los listados y aplicaciones definitivas al rector o rectora del cursillo respectivo.

 

 

  • Cursillo. Este momento es parte misma de la finalidad del MCC. Pues buscamos contribuir a la obra evangelizadora y para ello necesitamos más soldados de Cristo y su formación comienza aquí, en la vivencia de los tres días. Aunque todos los integrantes del Secretariado trabajan en forma ardua, previo y durante el desarrollo de un Cursillo, existe un responsable de coordinar todos los esfuerzos para tal  fin.   Esta persona se rodea de un equipo de trabajo y debe asegurarse que el rector del cursillo respectivo, cuente con todos los elementos logísticos y detalles para que esta responsabilidad se lleve de la mejor manera.

Por su parte el rector, previamente elegido por el secretariado, conforma su equipo de servidores, provenientes de las Ultreyas, quienes acompañarán a los candidatos en la experiencia de vivir su Cursillo.

Sin embargo, todos los miembros del Secretariado apoyan desde sus responsabilidades al rector y a su equipo.

 

  • Post Cursillo. Es responsable de velar por que en las Ultreyas se mantengan en funcionamiento los grupos de amistad y se lleven a cabo las Ultreyas de manera correcta y en coordinación con los párrocos. Así mismo, el responsable de esta área, trabaja en pro de mantener constante comunicación entre toda la comunidad, coordina diversas actividades que integren las Ultreyas y motiven a los cursillistas, tales como retiros Espirituales de un día, clausuras de cursillo, entre otras.

 

Aunque el método posea estos tres momentos, es claro que los tres deben funcionar de manera coordinada y simultánea, pues no se trata de esfuerzos disociados ni excluyentes, todo lo contrario: un buen trabajo de Post Cursillo, facilita enormemente el arduo trabajo de buscar nuevas almas para la obra del Señor en los ambientes, propio del Pre Cursillo, pero que sería  de estos dos momentos, sin una motivación fuerte y llena del fuego del Espíritu Santo ofrecida a los candidatos por parte del rector y su equipo de trabajo durante los tres días de Cursillo.